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Start-Up desarrolla frutas y verduras más sabrosas utilizando edición genética con CRISPR

Si anteriormente la ingeniería genética se usaba principalmente para desarrollar cultivos resistentes a plagas y enfermedades, o mejor control de malezas, ahora los científicos en Estados Unidos están utilizando las nuevas herramientas de edición genética para hacer que los alimentos también sean más sabrosos, duraderos y nutritivos.

Medium / 19 de mayo de 2020.- Probablemente sepa que la col rizada está repleta de antioxidantes y otros nutrientes y que deberías comer más. Pero también es amarga y fibrosa, lo que podría hacer que busques verduras menos saludables en el supermercado.

Una start-up de tecnología alimentaria llamada Pairwise Plants quiere cambiar eso. La compañía, con sede en Durham, Carolina del Norte (EE.UU.), y respaldada por una inversión de US$125 millones del gigante agrícola Bayer, está utilizando la herramienta de edición de genes conocida como CRISPR en un intento de producir frutas y verduras poco populares como la col rizada más atractivas y nutritivas para el consumidor promedio. Pairwise también está trabajando para mejorar una serie de cultivos básicos a gran escala como el maíz, la soya, el trigo, la canola y el algodón.

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Se ha postulado a CRISPR como una herramienta que ayude a acabar con el hambre global produciendo mejores cosechas y reforzando los cultivos contra las enfermedades y el cambio climático. Esa visión aún no se ha materializado, pero en el corto plazo, podríamos ver nuevas variedades de productos editados con CRISPR en la tienda de comestibles.

Como parte de este esfuerzo, Pairwise ha comenzado a editar hojas de mostaza, un pariente picante de la col rizada y el repollo en la familia Brassica, rico en muchas vitaminas y minerales esenciales. Las hojas de mostaza a menudo se usan en platos chinos, japoneses e indios. Junto con la col rizada, también se cocinan en el sur de los Estados Unidos con grasa de jamón o tocino, cebolla y otros condimentos. Cuando se cocinan en estos platos, saben mucho a espinacas, pero no son la primera opción para las verduras de ensalada debido a su fuerte sabor a rábano picante cuando se comen crudas.

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Ryan Rapp, jefe de descubrimiento de productos en Pairwise, le dice a OneZero que la compañía ha utilizado con éxito CRISPR para eliminar parte de la acidez y sabor fuerte de las hojas de mostaza para hacer que su forma cruda sea más agradable. “Son bastante sabrosos”, dice Rapp. “No son sosos como la lechuga iceberg o la lechuga romana. Tienen un sabor un poco complejo”.

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Pairwise, fundada por los principales investigadores de CRISPR, David Liu y Feng Zhang en 2018, está utilizando la edición de genes para experimentar con diferentes sabores y quiere que los consumidores prueben el sabor de las verduras en el futuro cercano. “No estamos muy seguros de cuál será el sabor final del sabor”, dice Rapp.

Comparado con las “tijeras moleculares”, CRISPR puede programarse para cortar y reemplazar el ADN en los organismos, y es más barato y más rápido de usar que las técnicas tradicionales de ingeniería genética. Para comenzar, los científicos de la compañía primero compararon los genes de la planta de mostaza con los de otras plantas de la familia Brassica. Identificaron varios genes asociados con el sabor picante de las hojas de mostaza, y en el proceso de fitomejoramiento, programaron CRISPR para encontrar y eliminar esos genes. Las nuevas hojas verdes resultantes fueron menos fuertes y picantes que la variedad natural.

Pairwise está buscando comercializar la nueva mostaza, con la esperanza de que este disponibles en tiendas y restaurantes para 2021 o 2022. Pero no está claro cómo las hojas verdes editadas genéticamente se compararán con sus contrapartes no editadas en términos de precio y disponibilidad.

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La compañía también quiere usar la edición de genes para hacer berries más sabrosos y duraderos que estén disponibles durante todo el año. En abril se asoció con Plant Sciences, una empresa de investigación agrícola y de mejoramiento de berries con sede en California, y centró su atención en las moras.

Las moras están llenas de vitaminas y nutrientes, pero las frutillas, las frambuesas y los arándanos tienden a ser más populares. Rapp dice que una razón es que las semillas de mora tienden a atascarse en los dientes. Pairwise quiere usar la edición de genes para eliminar esas semillas y hacer que las moras sean una fruta más atractiva. Sin embargo, es discutible si esa edición realmente tendrá un efecto en la inclinación de las personas a comprar moras. La gente podría preferir el sabor de otros berries a las moras.

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Mientras tanto, los científicos en general están utilizando CRISPR para mejorar muchos otros cultivos, como lograr mayor rendimiento en maíz o árboles de cacao resistentes a enfermedades, que están siendo amenazados por el cambio climático. Otros proyectos han tenido como objetivo prolongar la vida útil de ciertos alimentos, como un hongo de oxidación retardada diseñado por el biólogo de plantas Yinong Yang en la Universidad Penn State.

En abril de 2016, el Servicio de Inspección de Sanidad Animal y Vegetal del Departamento de Agricultura de EE. UU., que supervisa los cultivos genéticamente modificados, dijo que el hongo de oxidación retardada de Yang no estaría sujeto a la aprobación de la agencia, ya que no contiene ADN exógeno de otros organismos (que es la definición común de un OGM o transgénico).

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La ingeniería genética tradicional generalmente implica tomar trozos de ADN de una especie de planta y colocarlo en otra planta. Por ejemplo, el arroz dorado, un tipo de arroz genéticamente modificado que se desarrolló hace 20 años pero que ha tenido problemas para obtener la aprobación reglamentaria en muchos países, ha sido obtenido agregando genes del maíz y un tipo de bacteria que se encuentra en el suelo para hacerlo más nutritivo. Pero los científicos que usan la edición de genes están modificando el ADN propio de una planta.

Ya está en el mercado un alimento editado con genes, un tipo de aceite de canola más saludable, pero está hecho con una tecnología de edición de genes más antigua conocida como TALEN.

“Estamos haciendo cambios pequeños, muy precisos y discretos en los genes que ya existen en la planta”, dice Aaron Hummel, jefe de tecnologías de edición del genoma en Pairwise. Él ve a CRISPR como una forma de acelerar el fitomejoramiento de ciertas características deseables. Hummel y otros científicos que trabajan en cultivos CRISPR esperan que esta distinción gane la percepción del público de los alimentos editados genéticamente.

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