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Maíz modificado tolerante a anegamiento: nuevo desarrollo argentino que busca revolucionar el cultivo

Ensayo del maíz tolerante a anegamientos. Imagen: Clarín

El equipo lo lidera Raquel Chan, conocida por liderar el desarrollo de la soja y trigo HB4 tolerante a sequía. El nuevo desarrollo avanza a nivel de laboratorio y los beneficios están comprobados a campo.

Clarín / 3 de abril de 2021.- Luego del desarrollo del trigo HB4 (tolerante a sequía), el equipo que coordina la directora del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL), Raquel Chan, busca volver a revolucionar la agricultura con un nuevo proyecto. En este caso, en el cultivo de maíz, logrando tolerancia al cereal al anegamiento y a defoliación.

La historia de este proyecto comenzó en 2013 y fue muy parecida a la del HB4. Separaron genes del girasol, un cultivo muy adaptable al medio ambiente con el objetivo de buscar entender cómo las plantas responden ante condiciones adversas del medio ambiente.

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En este caso, separaron el gen HaHB11 (de la misma familia del HB4) y lo introdujeron en la planta Arabidopsis thaliana (sería como el ratón de laboratorio) y vieron que se duplicaba la producción de biomasa y de semilla. Pero a parte de estos dos beneficios, observaron que le daba tolerancia a la inundación.

Así, analizando estos resultados, quisieron ir más allá y buscaron incursionar en plantas con interés agronómico.

Con esta impronta, Jesica Raineri, quien pertenece al grupo de investigación y coordina este trabajo puntual, señaló que decidieron introducir el gen en una línea de maíz que son públicos para luego introducirlos en híbridos que tiene disponibles el INTA.

Según comentó, el anegamiento es bastante común maíz y afecta el sistema radicular, por lo que con el gen, una vez que pasa el estrés, se adapta mejor y logra generar más semillas.

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”Los ensayos de anegamiento duraron aproximadamente dos semanas y se hizo durante el estadío V3 (cuando la planta tiene tres hojas expandidas). Como es muy grande la planta, la inundación no la afecta tanto cuando está en estadíos más avanzados”, agregó Raineri sobre el momento puntual que realizan los ensayos, quien estuco acompañada en el proyecto también con los especialistas Manuel Franco y María Otegui.

Ensayo de arroz con el gen HB11 introducido. Fuente: Clarín

Para Chan, esta investigación está muy desarrollada y avanzada porque ya la han probado durante cuatro años en el campo en una parcela que tienen en el instituto.

En este sentido, remarcó que hicieron un trabajo interdisciplinario y en vez de confrontar con los fisiólogos (se ríe porque dice que hay “pica” con los agrónomos) intentaron trabajar de forma conjunta. Por lo que salieron del invernadero con la planta de maíz al campo.

“Que hayamos tenido un efecto benéfico es muy bueno. Porque cuando tenés algo muy bueno, como es el caso del maíz, es muy difícil mejorarlo. El maíz es la planta que más inversión ha recibido en los últimos 20 años. Este gen es bastante maravilloso porque no sólo mejora la planta de maíz sino también las de arroz y soja”, sostuvo Chan explicando que también han introducido el gen en estos dos últimos cultivos con resultados muy auspiciosos pero por ahora son incipientes.

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La investigadora del Conicet insistió en que tienen comprobado los beneficios durante varias campañas sobre líneas e híbridos, pero admitió que los parentales que utilizaron no son tan buenos como los que tienen las empresas comerciales.

“Si o sí nos tenemos que asociar para que las empresas nos den los parentales con el objetivo de corroborar si tenemos tan buenos efectos como se hizo en el parental público”, explicó la investigadora.

Por lo que ahora, el objetivo del equipo de investigadores que llevó adelante este proyecto, es asociarse con alguna empresa (está muy avanzado con Bioceres) para poder lograr híbridos comerciales en un futuro. De todas maneras, reconoció que viene muy lento por la burocracia. “Son cosas que frenan muchísimo los avances. Tampoco la pandemia ayuda mucho”. se quejó.

Otra característica de este desarrollo es que luego de una tormenta que azotó Santa Fe, donde está ubicado el Instituto, descubrieron que le da tolerancia a defoliación lo que genera expectativas ante, por ejemplo, un ataque de plagas en el cultivo o a vientos fuertes.

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“Este desarrollo tiene muy buenas perspectivas. Es una mejora importante para el maíz. En líneas tenemos ventajas de rinde de 30 a 40%. En híbridos no los sabemos hasta que hagamos uno comercial”, remarcó la investigadora.

En tanto, remarcaron que comercialmente no hay ningún evento que tenga tolerancia a inundación a defoliación en el mercado más allá publicaciones al respecto.

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