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25 años de transgénicos en Argentina: mayores ganancias para agricultor y Estado, menor emisión de carbono

Un estudio de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires remarcó los resultados positivos que trajo la biotecnología agrícola en Argentina tras 25 años de uso comercial. A nivel económico genéro más de 159.000 millones de dólares, lo que equivale a más de siete cosechas de soja. A nivel ambiental, al facilitar la siembra directa permitió reducir las emisiones en más de 18 mil millones de kg de carbono, equivalente al consumo anual de 3,9 millones de autos particulares.

Clarín / 2 de septiembre, 2021.- Con motivo de cumplirse 25 años de la adopción de cultivos genéticamente modificados en la agricultura argentina, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires presentó un Documento en donde se analizan los beneficios económicos, sociales y ambientales que ha generado la utilización de esta tecnología en el país.

La presentación del trabajo tuvo lugar en un encuentro virtual que se celebró el día de la fecha, y contó con las palabras de bienvenida del presidente de la Institución, José Martins, quien destacó que “la introducción de los cultivos GM en la agricultura argentina marca un punto de inflexión en la producción agropecuaria y, dada la importancia de ésta en la economía, en el desarrollo del país”.

En representación de los autores, el gerente de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales, Agustín Tejeda Rodriguez, mencionó que con más de 26 millones de hectáreas, Argentina es uno de los países líderes en la utilización de cultivos genéticamente modificados (GM). Desde la introducción de la soja tolerante a herbicida en 1996, se han registrado más de 2.000 variedades GM en nuestro país. Tejeda Rodriguez resaltó que Argentina ha sido uno de los países en donde más rápido se adoptó esta tecnología, capturando sus beneficios de manera temprana en relación a sus competidores. Actualmente, los niveles de adopción llegan al 100% en soja, maíz y algodón.

A nivel de productor, los cultivos GM incrementaron rendimientos, redujeron costos de producción y aumentaron la rentabilidad, lo que generó incentivos para incrementar el área sembrada. En el período 1996-2020 los planteos con cultivos GM superaron en promedio a los convencionales en 29,1 USD/ha en soja, 35 USD/ha en maíz y 217 USD/ha en algodón.

Entre los beneficios agregados para el país, se subrayó que estos alcanzan USD 159 mil millones para el total de los 25 años, lo que equivale a más de 7 cosechas de soja argentinas. De este total, el 92% corresponden al cultivo de soja, el 7% a maíz y el resto al algodón.

La mayor producción llevo a mayores exportaciones de granos y subproductos, que generaron 153 mil millones de dólares adicionales durante el período analizado, el equivalente a casi 3 años de exportaciones totales del país. Tejeda Rodriguez destacó que el empleo adicional demandado por las cadenas agrícolas al aplicar la tecnología GM, promedió 93 mil puestos de trabajo directos por cada campaña agrícola.

En términos ambientales, los cultivos GM han favorecido la adopción de un modelo productivo más amigable con el medio ambiente. Durante la presentación, se identificaron, por un lado, los beneficios por el menor uso y toxicidad de los fitosanitarios aplicados.

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Por el otro, se indicó que el paquete tecnológico, que incluye a la Siembra Directa permitió reducir las Emisiones de Gases de Efecto Invernadero en más de 18 mil millones de kg de carbono, equivalente al consumo anual de 3,9 millones de autos particulares.

Asimismo, la biotecnología permitió incrementar el carbono secuestrado del ambiente en nuestros suelos en 7,3 millones de toneladas para la campaña 2020/2021 y 121,1 millones de toneladas en las últimas 25 campañas.

Mirando hacia el futuro, otro de los autores, el Dr. Eduardo Trigo, mencionó que será muy importante que Argentina continúe aprovechando los beneficios de la biotecnología agrícola, para lo que será clave: cuidar las tecnologías existentes e incentivar la innovación para asegurar que el país continúe siendo un “adoptante temprano” en los nuevos ciclos tecnológicos, valiéndose de las experiencias acumuladas en estos primeros 25 años.

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Finalmente, el evento contó con los comentarios de Marcelo Regunaga, quien tuvo un rol destacado en el desarrollo inicial del marco normativo en relación a la aprobación y adopción de cultivos genéticamente modificados. Regunaga resaltó que estas medidas fueron parte de una estrategia que permitió el desarrollo de sistemas productivos competitivos y sostenibles, así como del complejo de molienda de soja más importante y eficiente del mundo.

En las palabras de cierre, Ramiro Costa, subdirector ejecutivo de la Bolsa de Cereales, subrayó la importancia de la Bioeconomía como plataforma de desarrollo futuro para el país, de la que la biotecnología es uno de sus impulsores fundamentales.

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