¿Puede la edición genética ayudar a los agricultores a satisfacer la creciente demanda de alimentos?

La empresa israelí BetterSeeds utiliza las herramientas de edición genética CRISPR de Merck para diseñar semillas de cultivos mejorados que satisfagan la creciente demanda de alimentos (Merck)

La startup israelí BetterSeeds así lo cree y utiliza la tecnología CRISPR para hacer frente a una crisis mundial creciente. Partió con edición genética en híbridos de cannabis, y ahora trabaja en legumbres resistentes al estrés climático, y árboles frutales de mejor arquitectura para recolección mecanizada con cosechas estacionales en lugar de perennes, además de adelantar la madurez del árbol al año en lugar de cinco o seis años.

The Times of Israel / 4 de mayo, 2022.- La pandemia de COVID-19 y la invasión rusa de Ucrania han hecho más urgente la necesidad de luchar contra la inseguridad alimentaria. La empresa emergente israelí BetterSeeds está mejorando la genética de los cultivos como una forma clave de resolver el desafío.

BetterSeeds utiliza la tecnología de edición genética CRISPR (una especie de «tijeras moleculares») que permiten a los científicos cambiar el ADN de un organismo para diseñar semillas que puedan, por ejemplo, producir cultivos que maduren más rápido, produzcan un mayor rendimiento y puedan adaptarse a las cambiantes condiciones climáticas.

Gran parte del coste de los productos agrícolas se debe al gasto que supone la laboriosa recogida manual de los cultivos. La edición genética de BetterSeeds está diseñada para que los cultivos puedan ser cosechados de forma automatizada, reduciendo el coste de todo el proceso de crecimiento y cosecha.

«La mejora  convencional y el uso de tecnologías de ingeniería genética anteriores han alcanzado su techo de cristal para optimizar los cultivos», afirma Ido Margalit, director general de BetterSeeds. La empresa afirma que su amplia tecnología de entrega de CRISPR la hará accesible de forma genérica a la mayoría de los cultivos, lo que resuelve una gran laguna en la aplicación de las técnicas de edición genética a la agricultura y distingue a BetterSeeds de sus rivales.

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Además de las licencias que BetterSeeds posee sobre la tecnología CRISPR fundacional desarrollada por los dos científicos galardonados con el Premio Nobel de Química de 2020, el gigante farmacéutico Merck ha concedido a BetterSeeds la licencia de una tecnología CRISPR única para validar sus herramientas de edición genética con CRISPR en usos agrícolas.

«La integración basada en CRISPR es una herramienta fundamental para muchas aplicaciones de edición del genoma, pero históricamente ha sido excepcionalmente difícil de hacer en las plantas», dice Angela Myers, jefa de Edición Genética y Modalidades Noveles de Merck. «Con esta colaboración [con BetterSeeds] pretendemos poner a prueba los límites de la tecnología actualmente disponible en este sector crítico, ayudando a llevar la seguridad alimentaria a millones de personas al tiempo que se reduce el impacto medioambiental del proceso de cultivo.»

Al interrumpir las cadenas de suministro, la pandemia y la guerra de Ucrania han puesto de manifiesto una escasez generalizada de alimentos que amenaza con empeorar. El crecimiento de la población y los cambios en los patrones de consumo hacen que el mundo deba aumentar la producción de alimentos entre un 70% y un 100% en los próximos 50 años, según el Banco Mundial.

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Al mismo tiempo, el cambio climático supone una grave amenaza para los sistemas agrícolas y la nutrición humana. Existe una inmensa presión sobre el sector agrícola para que desarrolle nuevas formas de producir alimentos más resistentes y más baratos, protegiendo al mismo tiempo el medio ambiente.

Aunque los agricultores llevan mucho tiempo cultivando cosechas para aprovechar diversos rasgos que las hagan más nutritivas y aumenten su vida útil, la edición de genes hace que ese proceso sea mucho más preciso y rápido al introducir cambios específicos, controlados y preseleccionados en el genoma de una planta.

La carrera está en marcha para encontrar soluciones a los efectos negativos de la agricultura en el planeta, así como a la creciente demanda de alimentos, dice Ido Yosovzon, responsable de AgriFoodTech en Start-Up Nation Central, una plataforma sin ánimo de lucro que conecta a las startups israelíes con empresas, gobiernos e instituciones.

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«Israel es hoy un actor muy importante» en el sector de la tecnología alimentaria porque tiene una sólida base académica en biotecnología, dice Yosovson. «Israel está teniendo un gran impacto a través de la edición genética de semillas, el desarrollo de bioplaguicidas y otros productos de protección de los alimentos», y su trabajo en proteínas alternativas, dice.

BetterSeeds afirma que los rasgos que pueden cambiar las condiciones permitirán a los agricultores cultivar cosechas más resistentes a los climas extremos y menos arriesgadas y costosas de cultivar y cosechar. La empresa está trabajando actualmente en poroto caupí altamente nutritivo más resistentes a los cambios climáticos que las legumbres actuales cultivadas para obtener proteínas vegetales, y que producirán mayores rendimientos en la misma cantidad de tierra, utilizando menos agua y fertilizantes.

Convertir los árboles frutales y otras plantas perennes en cultivos de temporada significa que tardarán un año, en lugar de ocho, en madurar, lo que reducirá los costes de cultivo y los riesgos de mercado causados por los cambios en los gustos de los consumidores y las catástrofes como la sequía. Y como los árboles serán más pequeños cuando den fruto, también se adaptarán a la recolección automatizada.

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«La agricultura está desapareciendo en Occidente porque no es rentable», dice Margalit. «Así que tenemos que hacer que los cultivos sean rentables».

La empresa pretende lanzarse comercialmente este año, con semillas de cáñamo estables y uniformes, un proyecto que inició antes de que la demanda de tecnología alimentaria fuera tan aguda. Prevé obtener los primeros ingresos en 2023, a través de la venta de semillas y la concesión de licencias de rasgos genéticos, y que las ventas crezcan considerablemente hasta 2027. Margalit calcula que el mercado potencial global de los cultivos editados genéticamente ascenderá a 100.000 millones de dólares a finales de 2030.

Como BetterSeeds no introduce ningún material genético externo en sus semillas, éstas no se consideran modificadas genéticamente (transgénicas u OGM), lo que evita la estricta reglamentación y la percepción pública negativa que se aplica a los productos OGMs.

La empresa aspira a realizar una oferta pública inicial en un plazo de 18 meses, ya sea en el Nasdaq o en la Bolsa de Toronto, si las condiciones del mercado lo permiten. Una ronda de financiación de 7 millones de dólares, con la participación de inversores de OurCrowd, está terminando, y está prevista otra ronda.

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