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Científico chileno desarrolla lino tolerante a sequía, doblemente productivo

El doctor en genómica del CGNA, Braulio Soto, lidera esta investigación.

Como resultado de la investigación se identificaron las plantas tolerantes a la sequía capaces de producir un 100% más de semillas que sus contrapartes sensibles a la deficiencia de agua.

Luego de tres años de investigación, trabajo de campo y estudio de la arquitectura de la raíz de las plantas, el Centro de Genómica Nutricional Agroacuícola (CGNA) logró desarrollar un cultivo de lino que se adapta a los efectos del cambio climático que está afectando a la agricultura del sur de Chile.

Así informó el doctor en genómica del CGNA, Braulio Soto Cerda, investigador principal del proyecto Fondecyt 1161133 quien adelantó que pronto podrán lanzar la nueva variedad de lino para una agricultura 2.0. Para concretar este adelanto científico se identificaron los genes de la planta que le otorgan tolerancia al estrés que le produce la falta de agua, así como aquellos que la dotan de una raíz más profunda y fuerte, logrando mediante cruzamientos, una variedad resiliente con mayor rendimiento productivo.

“En esta investigación se evaluaron 120 genotipos de lino representantes de la variabilidad genética de 20 países, durante tres años, bajo condiciones reales de campo, con riego y bajo deficiencia de agua”, explicó el investigador.

Según el doctor Soto, el cambio climático es evidente y está causando efectos en el reino vegetal, por tanto, en la agricultura del sur de Chile también, “se observa un amento en la agresividad y frecuencia de enfermedades en las plantas, menor rendimiento y baja calidad nutricional, lo que al final se traduce en un mal desempeño del cultivo” afirmó.

[Recomendado: Con nueva técnica de modificación genética desarrollan lino tolerante a herbicida]

“A nivel mundial, la sequía es el principal estrés abiótico que amenaza la seguridad alimentaria del planeta y la ciencia puede ayudar a acortar los procesos de adaptabilidad que se generan de manera natural en las plantas”, afirmó.

Así lo confirmó el doctor en genómica, Bradley Till, científico con amplia experiencia en otras zonas del mundo. “En la década pasada un hongo que ataca al trigo se extendió por toda África y recientemente, una enfermedad que ataca a los plátanos se diseminó a muchos países como Mozambique, Pakistán, Jordania y Australia. Las inundaciones afectan países como Bangladesh y las altas temperaturas y la sequía amenazan la producción de alimentos en la India. Estamos enfrentando los mismos problemas en Chile y La Araucanía, las temperaturas y los patrones en las precipitaciones están cambiando, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria del planeta”, sentenció Till, Encargado Unidad de Genómica del CGNA y desarrollador de un innovador método utilizado en la ciencia en plantas a nivel mundial.

Genes resilientes

La identificación de plantas capaces de producir más semillas bajo condiciones de sequía (resilientes), con sistemas radicales mejor adaptados a este estrés (raíces más largas, de mayor diámetro y volumen) puede contribuir a mantener la competitividad productiva del lino (Linum usitatissimum L.), una oleaginosa considerada como super- alimento, y su calidad nutricional bajo condiciones limitantes de agua”, explicó Soto Cerda.

Además, se estudió la arquitectura de la raíz y su respuesta a la deficiencia de agua. Como resultado, se identificaron plantas tolerantes a la sequía capaces de producir un 100% más de semillas que sus contrapartes sensibles a la deficiencia de agua. También, se identificaron genes que contribuyen a que una planta tolerante a la sequía pueda desarrollar una raíz más larga y de mayor volumen, características que le permiten explorar de manera más eficiente el suelo y extraer el agua de zonas más profundas, minimizando los impactos negativos en el rendimiento y la calidad nutricional, por ejemplo, del aceite de lino rico en omega-3.

Estos resultados, que serán entregados a la comunidad en el próximo Workshop-CGNA “Genómica para un cambio climático”, permitirán en el corto plazo desarrollar nuevas variedades de lino, mas resilientes capaces de producir más semillas de calidad sin requerir el uso de riego artificial, reduciendo los costos de producción y la presión de uso sobre el recurso agua, vital elemento que por efecto del cambio climático año a año se vuelve más escaso para el consumo humano.

El lino es uno de los cultivos oleaginosos y de fibra más antiguos de la humanidad. Los egipcios envolvían sus momias con el tejido que obtenían del tallo del lino. Y como toda oleaginosa, su semilla, la linaza, ha sido empleada para producir aceite de excelente calidad. El lino es único por sus altos contenidos en ácidos grasos saludables omega-3 (~55%) y omega-6 (16%).  Particularmente, el omega-3; es esencial para la síntesis de los ácidos eicosapentaenoico (EPA) y docohexaenoico (DHA), ambos sintetizados por el cuerpo humano y beneficiosos para la salud.

Además, su semilla es rica en fibras solubles e insolubles y antioxidantes con efecto anti cancerígeno, lo que convierte al lino en un cultivo versátil con gran potencial para la generación de productos funcionales con mayor valor agregado. Sin embargo, las posibilidades del lino son muchísimo más amplias. Con su tallo puede elaborarse papel de alta calidad, billetes y materiales de aislación para automóviles y aviones, entre otras innovaciones.

Con su semilla pueden fabricarse panes saludables, cosméticos, pinturas y excipientes para fármacos. De ahí su gran potencial, especialmente, para la agricultura familiar campesina, ya que esta oleaginosa en conjunto con todos sus beneficios nutricionales es una buena alternativa para la rotación de cultivos a bajo costo.

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