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Desarrollan maní genéticamente modificado que salvaría vidas de una toxina cancerígena

Investigadores del Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para los Trópicos Semiáridos (ICRISAT) y otras instituciones asociadas desarrollaron exitosamente maní genéticamente modificado que no acumula aflatoxinas producidas por hongos.

La aflatoxina es una carga oculta. Es difundida por un patógeno mortal que afecta a cinco mil millones de personas en todo el mundo, pero rara vez se menciona en los titulares. No es transportada por aves o mosquitos, sino oculta en alimentos básicos como el maíz y el maní. Los hongos comunes, como los hongos de Aspergillus que crecen naturalmente en los cultivos alimenticios, pueden producir venenos llamados aflatoxinas, que tienen efectos graves en la salud, suprimen los sistemas inmunológicos, dificultan el crecimiento en niños e incluso causan cáncer de hígado. Controlar esta amenaza fúngica con una línea biotecnológica de doble defensa ofrece la esperanza de controlar esta toxina.

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Utilizando enfoques biotecnológicos innovadores un grupo de investigadores han desarrollado maní genéticamente modificado libre de aflatoxinas gracias a una línea de doble defensa. Al producir pequeñas proteínas llamadas defensinas, estos manís pueden impedir que el hongo mortal se propague e infecte. Al mismo tiempo, las semillas de maní también emiten moléculas de ARN silenciador de genes para ayudar a cerrar la síntesis de aflatoxina por el hongo. Cuando se exponen a los hongos Aspergillus flavus y A. parasiticus que producen aflatoxinas durante tres días, las semillas  con doble defensa permanecen intactas, a diferencia de las placas de Petri verdes y mohosas de otras variedades de maní no modificado.

Maní inmune a la aflatoxina (<1 ppb después de 3 días de inoculación de hongos) en comparación con semillas convencionales muy contaminadas (más de 3,000 ppb).

Esta investigación del Instituto Internacional de Investigación de Cultivos para los Trópicos Semiáridos (ICRISAT), parte del consorcio CGIAR, y sus socios estadounidenses (Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, Universidad Estatal de Luisiana y Centro de Ciencia de Plantas Donald Danforth) acaba de publicarse en Plant Biotechnology Journal (doi.org/10.1111/pbi.12846). En los próximos años, esto podría conducir a una reducción significativa de la contaminación por aflatoxinas en los campos de los agricultores. Este enfoque revolucionario se aplica no sólo al maní, sino también a otros cultivos importantes como el maíz, las semillas de algodón, el ají, la almendra, el pistacho, etc.

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Esto mejorará radicalmente la seguridad y la inocuidad de los alimentos, especialmente en África y Asia, y evitará que miles de toneladas de cultivos afectados por hongos sean desechadas cada año o consumidas con niveles inaceptables y peligrosos de la toxina.

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