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Reino Unido se acerca a iniciar ensayo de campo con papas transgénicas resistentes a hongo

El Laboratorio de Sainsbury (TSL) en Norwich, Reino Unido, ha solicitado al Departamento de Medio Ambiente, Alimentación y Asuntos Rurales (DEFRA) permiso para probar la efectividad de genes que podrían hacer que las papas resistan al tizón tardío, una enfermedad destructiva responsable de pérdidas significativas de cultivos en el Reino Unido y Europa.

Tres genes de resistencia, descubiertos separadamente en plantas silvestres relacionadas, han sido transferidos a las papas comerciales de variedad Maris Piper en el laboratorio. Pero ahora los científicos quieren probar cómo responden estas variedades alteradas en un entorno realista al aire libre, sin depender del uso de fungicidas.

El profesor Jonathan Jones, científico principal del proyecto, dijo: “El tizón tardío es la enfermedad de papa más importante en todo el mundo. Las estimaciones varían, pero cuesta entre 4 y 7 billones dólares de pérdidas al año, más el costo de controlarlo con aplicaciones químicas”.

“Los agricultores pulverizan 10 o 15 veces al año, más si está húmedo, para controlar el tizón y es muy destructivo, por lo que queremos poner genes que permitan a la planta detectar la enfermedad y activar sus propias defensas.

“Los agricultores orgánicos le dirán que ya hay variedades que son resistentes al tizón, pero ninguna esta entre las 20 variedades principales que se plantan, porque todas tienen otras propiedades que las hacen menos atractivas comercialmente.  Maris Piper es un buen todo terreno para esta prueba.”

“Lo que espero es demostrar que es posible generar una papa inmune a la plaga, y la sociedad tendrá la última palabra sobre si se implementa esa tecnología, o si preferirían que los agricultores usen productos químicos de pulverización”.

La siembra de cultivos transgénicos fue una fuente de controversia cuando la tecnología surgió hace 20 años y los opositores todavía albergan preocupaciones, incluyendo el potencial de contaminación de cultivos convencionales u orgánicos y la falta de estudios sobre el impacto potencial en la salud humana.

El profesor Jones dijo que si el ensayo es aprobado y exitoso, la viabilidad comercial de las papas transgénicas resistentes al tizón tardío dependerá en última instancia de la demanda de los consumidores y de la opinión pública.

“Esperamos que para entonces estaremos seguros de que el estado de ánimo público no estaría horrorizado ante la perspectiva”, dijo. “Mi sensación es que hay mucha más gente en el modo ‘no me molesta’ que en el modo ‘me opongo fuertemente’”. Pero debemos respetar a quienes tienen reservas sobre el método GM, aunque, en opinión de todos los organismos científicos competentes, no hay motivos fundados en la ciencia”.

La semana pasada, en la Norfolk Farming Conference, celebrada también en el Norwich Research Park, donde se ubica el Laboratorio Sainsbury, el veterano agricultor y comentarista David Richardson preguntó si el renombrado conocimiento del centro en genética vegetal sería aplicado en el Reino Unido después de la salida del país de la Unión Europea (UE) – que actualmente ha regulado en contra de los cultivos transgénicos.

Dijo: “¿Podemos mirar la posibilidad de utilizar estas tecnologías o nos quedaremos atascados por la normativa europea?”

George Freeman, diputado de Mid Norfolk, quien también es presidente de la junta política del primer ministro, respondió: “Ya no hablo de OGMs, hablo de las oportunidades de la agro-genética y del mejoramiento avanzado. Tenemos el potencial aquí para hacer eso y seríamos locos si no lo usáramos”.

Controlando el Ensayo

Si la aprobación es concedida, el ensayo tendrá lugar en una pequeña parcela de tierra, no mayor de 1.000 metros cuadrados, en el Parque de Investigación de Norwich entre mayo de 2017 y noviembre de 2020.

La solicitud del Laboratorio Sainsbury dice que se tomarán medidas para contener las plantas GM dentro del área de ensayo y evitar que se mezclen con cultivos convencionales.

Se cultivarán al menos a 20 m de distancia de otras variedades de papa, y una valla de 3 m evitará la interferencia humana o daño por animales grandes. Al final de cada temporada durante el período de prueba de cuatro años, todo el material cosechado será sellado y retirado del sitio para ser incinerado en una instalación de eliminación de residuos autorizada.

Después del final del ensayo, la parcela será dejada en barbecho y controlada para cualquier planta “voluntaria” restante, la cual será destruida inmediatamente.

La aplicación a DEFRA dice: “Además de la ausencia de propiedades dañinas conocidas de cualquiera de los elementos genéticos presentes en las papas modificadas, no se espera que aparezcan propiedades perjudiciales cuando se combinan los genes y rasgos mencionados anteriormente. Finalmente, los tubérculos serán destruidos en la cosecha y por lo tanto no habrá riesgo de que el material genéticamente modificado entre en la cadena alimentaria”.

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