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Estudio reporta los beneficios ambientales, sanitarios y económicos de 2 décadas de cultivos transgénicos

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En 2016 se cumplen 20 años de producción comercial de cultivos genéticamente modificados (GM) y mientras que numerosas organizaciones ambientalistas no gubernamentales no dejan de anunciar que “no hay beneficios provenientes de la biotecnología o los cultivos transgénicos”, los autores de un reciente estudio demuestran lo contrario, reportando amplios beneficios tras 2 décadas de uso de esta tecnología en agricultura

Desde la adopción comercial de los cultivos transgénicos en 1996, estos han sido adoptados o probados en más de 30 países, logrando una variedad de beneficios. Países en desarrollo como China, India, Sudáfrica y Filipinas han experimentado beneficios económicos, ambientales y de salud. Los principales exportadores agroalimentarios, tanto en las modernas economías de mercado y países en desarrollo, tales como Australia, Canadá, Estados Unidos, Brasil y Argentina, han experimentado la adopción casi completa de la tecnología con variedades transgénicas de canola, maíz, algodón y soja.

El estudio revisa los beneficios económicos, ambientales y de salud provenientes de la adopción de los cultivos transgénicos en varios países, concluyendo con las estimaciones de la distribución de los beneficios de los cultivos transgénicos entre los agricultores, los consumidores y los innovadores. Algunos de los beneficios reportados en diversos países incluyen:

  • La alta adopción del algodón Bt resistente a insectos en la India (95% del total del algodón producido) aumentó los rendimientos en un promedio del 58% y redujo el uso de pesticidas (y su costo) a la mitad. Esto aumentó el ingreso de las familias de agricultores en un promedio del 82% – y hasta 134% en las familias más vulnerables. Además, se redujo las intoxicaciones por mal uso de pesticidas, ahorrando hasta 9 millones de dólares anuales a la salud pública.
  • En China, el algodón Bt ha permitido reducir las aplicaciones de pesticidas, en algunos casos, pasando de 30 aplicaciones por temporada a 3, pero más comúnmente de 12 a 3 aplicaciones. Esta tecnología además redujo las plagas de gusano cogollero no solo en los campos de algodón Bt, sino también en los campos aledaños de algodón convencional.
  • Para el caso de Filipinas, el uso de maíz Bt permitió reducir la pobreza y aumentar el ingreso de los agricultores en un 50% – desde 400 dólares promedio (con maíz convencional) a 600 dólares aproximados (con maíz Bt). Los investigadores también encontraron que la tecnología les permitió ahorrar trabajo a los agricultores filipinos y así obtener trabajos fuera del ámbito agrícola para complementar sus ingresos familiares.
  • En Sudáfrica, el algodón Bt reportó aumentos de rendimiento de entre 89% y 129%, sobre todo en condiciones climáticas adversas, y el ingreso extra representa alrededor de 2 a 4 meses de salario. También el uso de maíz GM tolerante a herbicidas ha permitido un mejor control de malezas y ha reducido la necesidad de extracción manual de malezas (labor realizada principalmente por mujeres) – se redujo de 10 a 12 días de trabajo dedicados al control manual de malezas cada temporada.
  • Otro país africano, Burkina Faso, con el algodón Bt ha reportado un 22% de mayor rendimiento, ha reducido el uso de pesticidas, duplicó los ingresos y ha reducido en miles los casos de intoxicaciones por mal uso de pesticidas.
  • En Sudamérica, Argentina, uno de los mayores usuarios de la tecnología desde 1996, para el año 2010 había tenido un impacto económico acumulativo 87 mil millones de dólares. En Brasil, otro gran apostador por el uso de estos cultivos, los beneficios económicos acumulados oscilan desde 8,4 a 18,8 mil millones de dólares durante los 16 años de adopción de cultivos GM. Otros países sudamericanos que han visto amplios beneficios económicos acumulados son Paraguay, Uruguay y Bolivia.
  • Norteamérica, uno de los mayores y más tempranos adoptadores de la tecnología a través de cultivos como el maíz, soya, algodón, canola y remolacha azucarera, ha reportado múltiples beneficios a través de la agricultura de Estados Unidos y Canadá. Estos incluyen mayor rendimiento, reducción y ahorro de insumos, adopción de herbicidas menos tóxicos y ambientalmente amigables, mejor control de malezas y mayor uso de siembra directa (mejorando la calidad del suelo). En Estados Unidos, la papaya GM resistente al virus de la mancha anillada representa casi el 90% del total de la papaya en Hawaii, y esta variedad permitió salvar a la industria papayera local que casi desapareció por el virus en la década de 1990.

Los estudios también sugieren que los beneficios globales de la tecnología GM han superado los 100 mil millones de dólares a la fecha. Además, los estudios analizados por los investigadores muestran que los beneficios acumulados incluyen a los agricultores, a los innovadores y a los consumidores, tanto en el país que usa la tecnología y a través del comercio.

En muchos aspectos, el impacto bruto es menos importante que el impacto positivo que estas tecnologías han tenido en pequeños agricultores, muchos de ellos de bajos ingresos y en una situación crítica de acceso a suficientes alimentos. Por otra parte, los investigadores afirman que los análisis económicos tienden a ignorar los beneficios medioambientales en términos de la reducción de millones de kilogramos de insumos químicos y los beneficios para la salud en términos de los millones de casos menos de envenenamiento por mal uso de pesticidas.

Finalmente, concluyen que la elaboración y aplicación de políticas de seguridad alimentaria y desarrollo sustentable son lo suficientemente fuertes cuando todas las evidencias y herramientas están disponibles y se utilizan. Pero el esfuerzo deliberado de los opositores a los cultivos transgénicos para negar los amplios beneficios de la tecnología para los agricultores y el medio ambiente, “amarran las manos” de los legisladores en este dominio político de vital importancia para la seguridad mundial del siglo 21.

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