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El mayor riesgo de los cultivos transgénicos es no utilizarlos.

El director y fundador del International Service for the Acquisition of Agri-Biotech Applications (ISAAA), Clive James, ha analizado el panorama mundial de los transgénicos en el seminario “Perspectiva global presente y futura de los cultivos genéticamente modificados” llevado a cabo en España esta semana. En la actividad, Clive James resaltó el retraso europeo en la apuesta por la biotecnología agrícola, una realidad que “está aquí para quedarse, y si Europa no la usa el resto del mundo lo hará”.

Haciendo referencia al último informe del ISAAA, Clive James quiso recordar que en 2010 un total de 15,4 millones de agricultores sembraron 148 millones de hectáreas con semillas transgénicas en todo el mundo. Del total de, el 93,5 % fueron pequeños agricultores de países en vías de desarrollo. “Greenpeace dijo que esta tecnología era para los ricos, pero la realidad ya ha demostrado que realmente es para los países en vías de desarrollo”, afirmó.

Tras 15 años de cultivos transgénicos en 2010 se alcanzó una superficie cultivada acumulada de mil millones de hectáreas. “Si Greenpeace tuviera razón habría que pensar que 15 millones de agricultores están equivocados”, afirmaba Clive James, recordando que “los agricultores serían los primeros que rechazarían una tecnología que no les es rentable”.

En esta línea quiso dejar claro que los cultivos transgénicos no son la panacea para solucionar los problemas pero sí son una herramienta clave a la que no podemos dar la espalda. “El mayor riesgo de esta tecnología (cultivos transgénicos) es no usarla”, afirmaba Clive James, y resaltaba que “Europa va a pagar un alto precio por no apostar fuertemente por esta tecnología”.

Desde su punto de vista, “Europa necesita entender lo que realmente está pasando” en el mercado alimenticio, porque “sin tecnología no vamos a poder llenar nuestros estómagos”.

En esta línea criticó la decisión europea de permitir que un país comunitario pueda prohibir los cultivos transgénicos por razones distintas a las científicas, “se están fragmentando las decisiones”. Clive James resaltó que la Unión Europea cuenta con la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) en cuyos informes científicos deberían basarse las decisiones europeas en exclusiva.

Fuente: Fundación Antama

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