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Descubren gen que inhibe la floración en la remolacha azucarera y su control permitiría aumentar los rendimientos de producción.

La remolacha azucarera (Beta vulgaris ssp. vulgaris) es incapaz de formar brotes reproductivos durante el primer año de su ciclo de vida. La floración se produce sólo si las plantas son vernalizadas, es decir, pasan por el invierno, y posteriormente se exponen a un aumento de la duración del día (fotoperiodo) en primavera.
Investigadores del Centro de Ciencias Vegetales de Umeå, Suecia, en colaboración con la empresa Syngenta, reportaron en el último número de la revista Science el descubrimiento de un gen que inhibe la floración en la remolacha azucarera.

Sólo con el frío del invierno el gen es “apagado”, permitiendo que la remolacha azucarera florezca en su segundo año. El descubrimiento de esta nueva función genética permite controlar la floración de la remolacha azucarera.

“Cuando estudiamos en la remolacha azucarera el gen que normalmente estimula la floración en otras plantas, hicimos un descubrimiento sorprendente: en la evolución de la remolacha azucarera se ha desarrollado un “gen hermano” que se encarga de la función opuesta, es decir, inhibe el florecimiento. Para la remolacha azucarera bianual, esto significa que no puede florecer en su primer año. Una vez que las plantas han estado expuestas al frío del invierno al final del primer año, el “bloqueo de genes se levanta”, y la remolacha azucarera puede florecer en su segundo año de vida”, dice Ove Nilsson, líder de la investigación.

Los investigadores especulan que el desarrollo de este gen fue un factor importante para que la remolacha azucarera evolucionara de una planta anual a una bianual. Por su parte, los investigadores han demostrado que es posible manipular el “gen de la floración” dejándolo constantemente “encendido”, es decir, bloqueando la floración permanentemente, evitando que el frío invernal provoque que se “apague”.

“De esta manera es posible controlar completamente el tiempo de floración de la remolacha azucarera. Esto nos permite desarrollar una “remolacha de invierno”, es decir, una remolacha azucarera que se puede plantar en otoño y desarrollarse toda la temporada de crecimiento sin florecer”, explica Thomas Kraft, co-investigador del trabajo perteneciente a Syngenta Seeds.

“La remolacha de invierno tiene mucha importancia para los productores de remolacha azucarera, ya que se estima que puede aumentar el rendimiento en un 25% y al mismo tiempo, permitiría un período de cosecha más extenso. Las técnicas de fitomejoramiento tradicionales han fallado en producir una remolacha azucarera con estas características. Syngenta Seeds comenzará a desarrollar más pruebas para explorar los potenciales de esta planta”, señala Kraft.
Si quieres acceder a la publicación científica (Science 2010; 330(6009):1397-400) de forma pagada, sigue el siguiente link

Fuente: http://greenbio.checkbiotech.org/

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