Derribando Mitos

El caso de los tomates transgénicos

Se ha dicho que en un estudio realizado como exigencia para otorgar la aprobación comercial a tomates GM (FlavrSavrTM) en EEUU, ocurrió la muerte de algunas ratas y otras desarrollaron erosiones gástricas. Esto ilustra uno de los principales problemas de los grupos anti-transgénicos al decir los relatos de forma inexacta. Los registros de la FDA indican claramente que el proceso de introducir sondas gástricas puede dañar los estómagos de las ratas y a su vez puede provocar daño a los pulmones. A pesar de que la discusión debiese ser si es que hubo erosiones gástricas y no si murieron algunas ratas, los grupos opositores a la tecnología afirman que efectivamente los tomates GM provocaron la muerte de las ratas. Nunca se dice que el estudio ha sido repetido y no se han observado erosiones gástricas. Nunca se dice que las agencias regulatorias aprobaron el tomate GM debido a su convicción de que el tomate GM no es tóxico. Lo que se dice es que en su momento la FDA aprobó un producto letal.

1.- No se observaron diferencias reales entre los grupos de animales en el estudio. Patólogos expertos han señalado que ocurrieron lesiones gástricas leves en ratas alimentadas con tomate GM y en las ratas alimentadas con tomate no GM (Comisión Europea 2000; FDA 1994).

2.- No hay evidencia de la muerte de animales. Los números y datos que circulan no son de ninguna manera correctos, confundiéndose aparentemente las palabras “necrosis” y “células muertas” con “la muerte de animales”. En el texto de autorización del tomate GM emitido por la FDA no se menciona ninguna muerte de animal, lo que si hubiese ocurrido no habría sido aprobado nunca. La primera mención que se encuentra en la literatura indicando que murieron algunas ratas después de comer los tomates GM de Calgene, fue en un artículo publicado el 2003 (Pusztai et al., 2003) en el que los autores afirmaron escribiendo: “Esto es muy grave ya que 7 de 40 ratas que comieron tomates GM murieron en un lapso de 2 semanas”. No se especificó porqué ocurrieron esas muertes y nunca ha habido evidencia de que si hubo muertes estas hayan estado vinculadas a la ingestión de tomates GM. Esta afirmación (en Pusztai et al., 2003) es absolutamente falsa, donde quizás se malinterpretó el texto con los datos que la FDA generó al aprobar los tomates GM.

3. Los patólogos han dicho que las lesiones pudieron haber ocurrido debido a la inserción de sondas gástricas. Los grupos que difunden esta historia no hablan sobre las conclusiones de los patólogos. “… las ratas pueden haber sido heridas accidentalmente en el pulmón al intentar poner una sonda gástrica” (FDA 1994). Es más, los que difunden esta historia no mencionan que los expertos concluyeron que los animales no sufren lesiones a causa de tomates GM, sino que las lesiones gástricas pueden ser causadas por la acidosis provocada por el ayuno (FDA 1993).

4. Curiosamente, comer demasiados tomates puede matar a las ratas. Este estudio demuestra cuán difícil es hacer estudios de alimentación con un único alimento. La cantidad de tomates con que las ratas fueron alimentadas fue equivalente a que un humano comiera 10 a 20 tomates grandes al día. Otros estudios han concluido que 13 tomates por día son suficientes para matar a casi la mitad de las ratas debido a que los tomates contienen mucho potasio y esto puede ser letal (Chassy et al., 2004; MacKenzie 1999).

5. Las declaraciones sobre estudios con animales deben ser con cautela. Es muy difícil hacer estudios sobre alimentación animal con alimentos enteros. Hay que ser muy cuidadoso con el diseño experimental, la ejecución y el análisis de los estudios. Los investigadores deben ser capaces de reproducir y poner a prueba sus resultados, ya que los falsos positivos son frecuentes (Parrott & Chassy 2009). Hasta la fecha ni un solo estudio riguroso con alimentos GM en animales ha revelado algún efecto adverso (EFSA 2008). Esto no debería ser sorpresa, ya que los productos GM son evaluados rigurosa y exageradamente por las agencias regulatorias antes de poder ser comercializados, y más importante aún, no hay ninguna razón científica para creer que suponen algún riesgo.

Referencias:

Chassy BM and others. ILSI International Food Biotechnology Committee (2004) Nutritional and safety assessments of foods and feeds nutritionally improved through biotechnology. Comprehensive Reviews in Food Science and Food Safety. 3: 38-104.(pages 67-69).
EFSA (2008). Safety and nutritional assessment of GM plants and derived foodand feed: The role of animal feeding trials. Food and Chemical Toxicology 46 : S2–S70
European Commission (2000) CS/NF/TOM/8 ADD 1 REV 3 Final.
Opinion of the Scientific Committe on Food on the evaluatio of toxicological related to the safety assessment of genetically modified tomatoes. Adopted on 7 September 2000. http://ec.europa.eu/food/fs/sc/scf/out69_en.pdf available at Agbios GM database. CGN-89564-2 (FLAVR SAVR). http://www.agbios.com/dbase.php?action=Submit&evidx=69 Con acceso el 14 Mar 2010
FDA (1993). Series of documents cited by Jeffrey Smith at http://www.biointegrity.org
FDA (1994). Summary of consultation with Calgene, Inc concerning FLAVT SAVR TM tomatoes, available at Agbios GM database. CGN-89564-2 (FLAVR SAVR). http://www.agbios.com/dbase.php?action=Submit&evidx=69 Con acceso el 14 Mar 2010
IFT Expert Report on Biotechnology and Foods. (2000). 56 pages. 27 authors. (see pages 20-21)
MacKenzie, D. (1999). Unpalatable truths. New Scientist, April 17, pp. 18-19.
Parrott W and Chassy BM (2009), Is this study believable? Examples from animal studies with GM foods. http://www.agribiotech.info/details/Is%20This%20Study%20Believable%20V6%20final%2002%20print.pdf
Pusztai A, Bardocz S, Ewen SWB (2003). Genetically modified foods: Potential Human Health Effects. In: D’Mello, J.P.F. (Ed.), Food Safety: Contaminants and Toxins. CABI Publishing, Wallingford, Oxon, pp. 347–372.
Redenbaugh K. and others (1992). Safety Assessment of Genetically Engineered Fruits and Vegetables: A Case Study of the FlavrSavrTM Tomato. CRC Press, Boca Raton, Florida.

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