Derribando Mitos

El Caso de las Papas Transgénicas de Arpad Pusztai

Durante un programa de televisión en 1998, el Doctor Arpad Pusztai, del Rower Research Institute, en Aberdeen (Escocia), sugirió que después de alimentar seis ratas durante un período de 10 días con papas GM (Genéticamente Modificadas), algunas mostraban crecimiento retardado y un sistema inmune debilitado. Las papas GM utilizadas en el estudio, las cuales aún no tenían aprobaciones regulatorias para su comercialización, contenían lectina GNA, una glicoproteína tóxica para algunos insectos, y cuyo gen procedía del narciso de las nieves Galanthus nivalis.

Pusztai describió sus experimentos de la siguiente forma: “ratas en pleno crecimiento fueron alimentadas durante 10 días con diferentes regímenes de papas crudas o hervidas que contenían la misma cantidad de proteínas y de energía. El grupo de prueba recibió papas GM. Los dos regímenes de control contenían la misma cantidad de papa no GM del mismo linaje parental, más un extracto de GNA con la misma concentración que la que había sido expresada en las papas GM o sin GNA. El examen al microscopio de muestras de estómago, de intestino delgado (yeyuno e íleon) y de intestino grueso (intestino ciego y colon) reveló proliferaciones celulares en la mayor parte del tubo digestivo en el caso del régimen de papas GM, mientras que ello no fue constatado en los grupos de control”.

El trabajo fue publicado un año después en la revista médica británica The Lancet (Ewen & Pusztai, 1999).

Posterior a la publicación de estos resultados, los experimentos del Doctor Pusztai fueron revisados por seis expertos designados por la Royal Society, del Reino Unido, y en forma independiente han sido revisados por científicos de seguridad alimentaria de agencias reguladoras en todo el mundo. Estos expertos han concluido que el trabajo publicado presentaba problemas relacionados con el diseño, ejecución y análisis experimental y que era imposible bajo tales circunstancias generar las conclusiones que sugería el estudio. La Royal Society no encontró evidencia convincente de los efectos adversos de las papas GM y concluyó que los resultados no justificaban llegar a conclusiones generales con relación a si los alimentos GM eran peligrosos para los humanos o no.

1. Los expertos indican que no se pueden sacar conclusiones científicas a partir de este trabajo. Dos paneles de expertos, en forma independiente, revisaron esta investigación y concluyeron que tanto el diseño experimental como la realización de los experimentos fueron muy defectuosos, por lo que no se pueden obtener conclusiones científicas a partir de este trabajo (Royal Society 1999; Fedoroff y Brown 2004). Cuando la revista Lancet publicó el trabajo, los editores publicaron un análisis crítico a este en la misma edición (Kuiper 1999). Los medios de comunicación y por supuesto los grupos en contra de los transgénicos han dedicado poco tiempo y espacio para el análisis crítico de las aseveraciones de Pusztai.

2. No se observaron diferencias entre los grupos de animales. Los expertos que revisaron los datos indicaron que no hubo diferencias significativas entre los grupos control y experimental, además de que las mismas  diferencias celulares pudieron ser vistas en todos los grupos (con y sin alimento GM). Además, se utilizaron muy pocos animales para alcanzar significancia estadística (Royal Society 1999).

3. Un mal diseño experimental y dietas inadecuadas desacreditan el estudio. Las dietas fueron deficientes en proteínas y diferentes grupos de ratas recibieron diferentes dietas. Algunas ratas fueron alimentadas con papas crudas (papas crudas son tóxicas para las ratas y podrían causar trastornos en las células gastrointestinales). Tres diferentes variedades de papas fueron utilizadas para cada uno de los tres diferentes grupos de ratas (Royal Society, 1999).

4. La ciencia debe publicarse en revistas peer-reviewed (revisada por pares) y no en la televisión. La meta de los científicos es presentar sus descubrimientos y aportes a la ciencia en revistas científicas revisadas por pares. En la revisión de los resultados de Pusztai, la Royal Society llegó a la conclusión de que los científicos deben publicar sus trabajos en revistas científicas (Royal Society, 1999), aunque se indica que la revisión por pares no siempre es una garantía de que las conclusiones de los investigadores son correctas. La revista Lancet publicó el artículo de Ewen y Pusztai a pesar de las objeciones de los revisores (http://news.bbc.co.uk/1/hi/sci/tech/472192.stm). En un mal sentido de equidad o equilibrio, algunas revistas han publicado estudios defectuosos e inadecuados que hacen afirmaciones sobre la seguridad de los cultivos genéticamente modificados (Shantharum et al., 2008).

Hasta el día de hoy no han aparecido publicaciones científicas repitiendo estos experimentos con un mayor número de animales y con los controles correctos.

Referencias:

Ewen SW & Pusztai A (1999). Effect of diets containing genetically modified potatoes expressing Galanthus nivalis lectin on rat small intestine. Lancet 354: 1353-1354.

Fedoroff NV & Brown NM (2004). Chapter 9 Poisoned rats or poisoned wells in Mendel in the Kitchen: A Scientist’s View of Genetically Modified Foods, Joseph Henry Press, Washington, D.C.

Kuiper HA, Noteborn HPJM , and Peijnenburg ACM (1999). Adequacy of methods for testing the safety of genetically modified foods. Lancet 354: 1315-1316.

Royal Society UK (1999) Review of data on possible toxicity of GM potatoes. http://royalsociety.org/Review-of-data-on-possible-toxicity-of-GM-potatoes/PDF file  . Accedido en  Dic 6 2008.

Shantharam S, Sullia SB, and Swamy GS (2008). Peer review contestations in the era of transgenic crops. Current Science 95(2): 167-168.

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