Derribando Mitos

El caso de los ratones alimentados con soya Roundup Ready: ¡no hay efectos sobre el hígado, el páncreas ni en testículos!

Los grupos anti-transgénicos indican que algunos estudios muestran que al alimentar ratones con soya Roundup Ready (RR), estos presentan alteraciones a nivel hepático, pancreático y testicular, lo que indicaría algún efecto tóxico de la dieta. Específicamente, estos grupos dicen que la forma de los núcleos y nucléolos de las células hepáticas se vuelve irregular, aumentando el número de poros nucleares, lo que sugeriría según ellos un metabolismo más alto y patrones alterados de la expresión génica. Esto se revertiría al remover la soya RR de la dieta. A nivel pancreático, se dice que los ratones alimentados con soya RR produjeron menor cantidad de enzimas digestivas, afectando la digestión y asimilación de los alimentos. Se dice incluso que la alfa-amilasa, una importante enzima digestiva, disminuyó en un 77%. A nivel testicular, se dijo que tanto la estructura como los patrones de expresión génica habían cambiado significativamente, desconociéndose la causa pero ligándose a alguna toxina presente en la dieta. Con esto se especuló sobre los efectos en la fertilidad y en la salud de la progenie.

El problema de este caso, es que los estudios mencionados contradicen a un gran número de literatura científica que no encontró ningún problema al realizar experimentos con animales alimentados con soya RR. La pregunta es, ¿en qué estudios debemos creer? Aparentemente la respuesta a esta pregunta es bastante fácil. Los autores de las publicaciones en contra de la soya RR no proporcionan suficiente detalle como para que cualquiera pudiese ser capaz de repetir sus estudios. Por ejemplo, no se midió la cantidad de alimento consumido por cada grupo de animales y tampoco se midió el contenido de isoflavonas de la dieta, lo que realmente podría influir en ciertos niveles de enzimas y cambios celulares. Además, los estudios que cuestionan la soya RR no utilizaron distintas cantidades de soya con el fin de buscar respuestas dependientes de la dosis. Por su parte, no se utilizaron suficientes muestras, y las muestras no fueron lo suficientemente diferentes como para que los cambios tuviesen una real significancia biológica. Una vez más, los grupos anti-transgénicos no dicen toda la verdad y ni siquiera comentan la extensa literatura científica que contradice estos estudios.

1. Existen una serie de artículos científicos basados en el mismo modelo experimental. Los autores de las publicaciones en contra de la soya RR publicaron 6 trabajos entre 2002 y 2006. En todos ellos se analizaron varios tejidos y los niveles de diferentes enzimas en ratones alimentados con soya GM o soya convencional. En ninguna de esas publicaciones se menciona la variedad de soya utilizada, ni tampoco se hace un análisis químico de la dieta utilizada. El consumo de soya por cada ratón tampoco se menciona. Así, no existe ninguna manera de saber si los ratones fueron expuestos a dietas comparables o no. A nivel internacional existen protocolos aceptados para el buen desarrollo de estudios en animales, donde se describen en detalle cómo preparar y realizar los estudios (Marshall, 2007; ILSI 2003, ILSI, 2007). En ninguno de los casos, estos protocolos fueron tomados en cuenta.

2. No se midió el nivel de las isoflavonas en la dieta. Este parámetro es esencial ya que todos los efectos observados en esta serie de artículos tienen más probabilidades de haber sido causados por diferencias en el contenido de isoflavonas que por alguna otra razón. El efecto de la variación del contenido de isoflavonas en la dieta está bien documentado en la literatura científica, sin embargo los autores de estas publicaciones no lo mencionan (Brown y Setchell, 2001, Thigpen y otros, 2004).

3. El análisis crítico de los estudios demuestra que no hay diferencias estadísticas ni biológicas. Además de la falta de información sobre el consumo, la comparabilidad de las dietas, y la exposición a isoflavonas, estos estudios tienen un problema aún mayor. Un cuidadoso análisis estadístico basado en el número de animales y la magnitud de los cambios revela que no hay cambios estadísticos ni biológicos significativos en los estudios.

4. Docenas de estudios científicos han demostrado la inocuidad de la soya RR en estudios con animales. Los autores de los estudios no comentan sobre los posibles efectos adversos para la salud que mostrarían sus resultados y en su lugar dicen que se necesita más investigación. Docenas de estudios en animales han demostrado que el consumo de los cultivos transgénicos no causa efectos adversos en animales y 14 años de experiencia de animales alimentados con alimentos GM en todo el mundo no han mostrado efectos adversos (Marshall, 2007; Flachowsky et al., 2005, Flachowsky et al., 2007).

Referencias:

Brown NM and Setchell KDR (2001). Animal models impacted by phytoestrogens in commercial chow: implications for pathways influenced by hormones. Laboratory Investigation 81:735–747.
Cromwell G, ILSI (2003). Best practices for the conduct of animal studies to evaluate crops genetically modified for input traits. International Life Sciences Institute International. Washington, DC. http://www.ilsi.org/NR/rdonlyres/4A2F7C13-B4AA-4BC9-AEDE-696B4B72E3C4/0/BestPracticesGuidelines.pdf
Flechowsky, G., Aulrich, K., Bohme, H., Halle, I. 2007. Studies on Feeds from Genetically Modified Plants (GMP) – Contributions to Nutritioinal and Safety Assessment. Animal Feed Science and Technology. 133: 2-30.
Flachowsky, G., Chesson, A., Aulrich, K., 2005. Animal nutritional with feeds from genetically modified plants. Arch. Anim. Nutr. 59, 1–40.
Brown NM and Setchell KDR (2001). Animal models impacted by phytoestrogens in commercial chow: implications for pathways influenced by hormones. Laboratory Investigation 81:735–747.
Hartnell GF, ILSI, 2007. Best practices for the conduct of animal studies to evaluate crops genetically modified for output traits. International Life Sciences Institute International. Washington, DC. http://www.ilsi.org/NR/rdonlyres/D84A9349-AC08-4CA2-BAC8-B79EBE92FC41/0/OutPutTraitsFinalforWeb.pdf
Marshall A (2007). GM soybeans and health safety—a controversy reexamined Nature Biotech. 25:981-987.
Cromwell G, ILSI, 2003. Best practices for the conduct of animal studies to evaluate crops genetically modified for input traits. International Life Sciences Institute International. Washington, DC. http://www.ilsi.org/NR/rdonlyres/4A2F7C13-B4AA-4BC9-AEDE-696B4B72E3C4/0/BestPracticesGuidelines.pdf
Thigpen JE, Setchell KDR, Saunders HE, Haseman JK. 2004. Selecting the appropriate rodent diet for endocrine disruptor research and testing studies. ILA

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